Desgarra, rompeme los tejidos del corazón, que las cremalleras ya no escondan secretos para ti.
Lávame en caliente, que en frío me encojo; al contrario de lo que le ocurre a la lana, y entonces no te sentaré bien.
No me seques en secadora, déjame al aire libre, que las cosas de poco en poco se llevan mejor.
Bórdame estas puntadas mal dadas, que las agujas de la vida me han dado.
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