viernes, 16 de agosto de 2019

a diez mil kilómetros de tus besos.

A diez mil kilómetros no llega el chaparrón de las miserias de la vida. No por no doler, más bien por un cambio de prioridades.

Ya no toca volver a visionar un viejo VHS, esperando un final distinto; aunque inexorablemente siempre seguirá su camino. A decir verdad, cada vez recuerdo menos ese manido film y a su jodido estúpido protagonista.

Realmente este devenir que tiene preparado el guionista no sé cómo será; pero distinto espero. Un estúpido crítico decía lo triste que era no cambiar el escenario. Yo le digo que lo estúpido es no cambiar las prioridades. Ilusos de aquellos que se creen que un cambio de ciudad o país es dar un vuelco a la vida, o eso dicen desde su cómoda Europa.

Y es que realmente este reluciente y nuevo celuloide, está lleno de esperanzas para su protagonista. Por tanto, como Europa ya no nos quiere; ni a ti, ni a mi, ni al protagonista de este celuloide, que no es otro que el que suscribe; toca reinventarse. No te dejes llevar por la comodidad de la que te hablan, al fin y al cabo, son sólo palabras.

No olvides que ahora ya no se acaba el mundo porque la novia te deje, o por aparentar en redes. Ahora lo importante es sobrevivir y ese peligro te hace volver a sentir vivo. Sin embargo, lo cambiaba todo por cinco minutos a tu lado, eso sí que me hacía sentir jodidamente vivo. Pero bueno, ahora hay que sobrevivir, y ver dónde termina este ¿cortometraje? ¿largometraje? No sé, apenas importa. Lo verdaderamente importante es que nunca tuviste miedo al igual que nunca tuviste fe, y a decir verdad tampoco estoy seguro que siempre fuese así.