domingo, 6 de diciembre de 2020

Je me noie dans la vague de ton regard amoureux

 Je me perds dan tes yeux

Je me perds dans ton àme

Tu es la lumière quand tout est sombre

Je suis comme Roméo je vis dans ton coeur Juliette

Aime-moi jusqu'à ce que les fleurs de cerisier

Qui est-tu? Où es tu?

Pourquoi ma tête tourne -t-elle quan je te vois?

Dans mon esprit tout divague quand tu me regardes

Mes doigts sont perdus à travers ta peau

Je veux que nos âmes fondent dans les limbes

On oublie le monde quand on se voit

Mes fondations tremblent pour ton regard amoreux

Je me perds dans tes yeux

Je me perds dans ton âme

Tu es la lumère quand tout est sombre

Je suis comme Roméo je vis dans ton coeur Juliette

Je vis dans ton coeur

Où je caresse le ciel

Untitled #1

 Por siempre, por ahora, por el quizás.

Por todos los para toda la vida, a los que poco a poco iba haciendo desfallecer.

Quizás mañana nos defenestre un piano, así que no dejemos para después algo que podamos recuperar ahora.

Eres un regalo de unos años que me ha dado la vida.

Soy un insecto volando hacia tu luz hasta que me quemo.

Empecé a creer en los milagros de la naturaleza al conocerte.

Empecé a creer en la vida extraterrenal al verte, porque es imposible que algo tan bueno pueda nacer en este mundo.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Mi alegría está rota

Ya no estás aquí, a veces no quiero estar aquí, me siento solo sin ti.

Me siento vacío, quiero decirte todo lo que sentí.

Te sigo pensando, quisiera detener el tiempo y poder curarme, pero no importa, sigo avanzando.

Cometí errores, pero hice lo que pude. No fue suficiente.

Caminaba sobre el barranco de mis emociones, y yo que estoy cojo, apoyé demasiado peso en ti y te tiré.

Quisiera viajar al pasado. 

Quisiera poder detenerme en un instante en el que estaba en tu compañía, hacerlo eterno. 

Ahora todos esos momentos permanecen eternos en mi corazón.

Quiero decirte que no soy el mismo.

Quiero coger el teléfono y llamar al 667 81 49 8*. Oírte decirme peque una vez más.

Quiero tener que dejar de fingir que estoy bien.

Quiero no estar roto en mil pedazos.

Quisiera haber sabido quererte.

Es que tu sacabas lo mejor de mi.

Eres todo lo que quería.

Eres la chica de mis sueños y nunca quise despertarme.

Era feliz y lo ignoraba.

Eres la mayor suerte que he tenido en mi vida.

Puede que oculte mi tristeza, pero estoy roto.

Estoy en la resaca después de la euforia.

Puedes buscar donde quieras, pero no vas a encontrar a nadie que te quiera más.

Ahora sobrevivo para algún día poder verte.

Abrázame fuerte por si es la última vez.

Soy quien soy, porque una vez me amaste como nadie supo.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Nuevas rutas hacia las Indias y un suceso inesperado.

    Dicen que todas las cosas importantes de la vida, llegan cuando menos y dónde menos lo esperas.  Y así mientras las olas del mar rielan, y las rocas son espectadoras de lujo de una extraordinaria coincidencia, apareciste.

      Y yo... ignorante de mi desdeñaba el huracán que se avecinaba sobre este mar en calma. Poco a poco el caprichoso destino empezó a soplar las velas del barco de mi vida hacia tu destino. Pensando que había llegado a las Indias, pero desconociendo totalmente que había llegado a un sitio que no esperaba, e iba a marcar mi vida para siempre.

       Así de caprichosa es la vida. A veces se abren caminos ante ti. Lo importante es ser conocedor de tal hazaña mientras se gesta. Carpe diem lo llaman. Algo que este año de coronavirus nos enseñó. Que hay veces que somos felices y lo desconocemos.

     Y allí estaba yo, un mero explorador naufragado en un sitio que ni sabía que existía.

     Y allí estabas tú, una chica nativa de estas tierras, que desconocía el artilugio de madera que acababa de llegar a tu playa.

     Pasaron los meses y la relación entre explorador y nativa se hizo fuerte. pero explorador le cambiaba oro a nativa a cambio de espejos. El pequeño explorador no se daba cuenta del daño que estaba haciendo. La indígena tampoco se daba cuenta de lo que sucedía, ella lo veía todo excitante.

      Llegó el día de despedirse. El explorador regresaba a su tierra. Quedaron en volver a verse. Me dijiste adiós, un placer coincidir en esta vida.

      Pasaron seis meses, y allí se quedó el explorador esperando con una mano en el corazón, y en la otra excusas que ni él entendía.

      La indígena se había dado cuenta al mirarse en el espejo que ella tenía necesidades. Y al romper el espejo vio que esas promesas eran bonitas pero frágiles, y al verse sin oro vio que esas promesas eran duras y brillantes, y que valían lo suyo.

      El explorador se dio cuenta que había saqueado las tierras de la indígena, por eso ella no volvió. Ya era demasiado tarde para haber arreglado todo el daño que había hecho a esas tierras.

      Nuestro explorador que no es otro que el que suscribe estas líneas, ahora en mitad del mar, no sabe nada. No sabe si puede contar con ella para hablar de dolor, o si existirá alguien que escuche cuando alza la voz.