Todo aquello que pudo ser, y no fue. Ahora no es más que un cúmulo de recuerdos que veo alejarse en esta carrera a la que llamamos vida. Así es, desperdiciando oportunidades como siempre; voy demasiado rápido y me salto los caminos que se abren ante mi. No me gustaría ser eterno, me gustaría tener un millón de vidas y vivir todas ellas; así podría tomar todos los caminos perdidos. Quien sabe, quizás en alguna de esas vidas coja un camino que me haga dejar de correr y empiece a andar, porque en él me encuentre agusto y quiera que el tiempo pase...
No obstante, hoy se me esfuma entre los dedos otra oportunidad. Ahora su recuerdo no es más que un punto en la lejanía del horizonte, a cada paso lo veo hacerse más pequeño. No hago más que preguntarme que hubiese sucedido de tomar ese camino. Ya no queda más que dejar volar la imaginación y viajar a un mundo en el que tome esa decisión. Y vuelta a empezar, mientras ando con la mente en otros mundos y corriendo en la vida vendrán más oportunidades que se me escaparán.
Afloja, que esto duele, me digo mientras bajo el ritmo. Es mi último cartucho. A ver si así toma el mismo camino que yo y me alcanza, quiero poder preguntarle si caminamos juntos, que así es más difícil perderse.
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