Querías ver el cielo brillar, buscabas desesperado en una noche oscura. Te aferrabas en ello, tanto que creías que la contaminación lumínica era el cielo luciendo con luz propia.
Y en esa noche, la noche más oscura, cuando ya casi te dabas por vencido lo viste. Algo brillaba fugazmente en el cielo. Fue un periodo de brillo corto e intenso, pero lo viste claro; quedó grabado en tu memoria.
Dejaste de buscar brillo residual en el cielo anhelando constelaciones. Lo viste claro, eso era el cometa halley, brillando y dejando una estela a su paso. Te pellizcaste para saber si era realidad o fantasía. Pero no, era real, allí estaba creyéndose solo; sin saber que era el sueño de alguien.
Ahora ya no anhelas ver brillo donde no lo hay. Es el momento de buscar cosas que brillen por si mismas-
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