lunes, 30 de octubre de 2017

El chico con el corazón más hermético del mundo.

Tanques y tanquetas. Explosiones y ruinas. Así se anunciaba el prefacio de una guerra. Guerra que llevaba años discurriendo de forma silenciosa. Ahora todo había tomado otro calibre.

Bandos enfrentados contra una misma realidad. La realidad de afrontar un país en ruinas. Ruinas provocadas por un huracán que lo agitó todo. Ante esta tesitura, y con las campanas tintineando en pro de la inminente rebelión contra la cordura; surgió la preocupación en países ajenos.

Brigadas internacionalistas acudieron para sofocar ese fuego interno. Lo que allí encontraron fue desolador, pues no pudieron acceder al país. La ayuda fracasó: razón y pasión se enfrentaron sobre un terreno ya desolado por el huracán.

Los brigadistas lloraron  de impotencia al ver los escombros y no poder detener la destrucción. Todo ello visto desde las rejas; pues ante ellos se encontraba un país hermético. Probablemente, el país más hermético del mundo.

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